Un grupo de cuidadoras ha participado recientemente en un taller de Chi Kung, una práctica milenaria que combina respiración, movimiento suave y atención plena. Durante la sesión pudieron parar, reconectar con su cuerpo y dedicar tiempo a algo que muchas veces queda en segundo plano: su propio bienestar.
El Chi Kung ayuda a reducir el estrés, mejorar la respiración, aumentar la energía y favorecer la calma. Pequeños gestos de autocuidado que pueden tener un gran impacto en el día a día de quienes sostienen tantas tareas de cuidado.
Desde El Tren de la Felicidad, proyecto de interés social financiado con cargo a la asignación tributaria del IRPF, a través del Gobierno de Canarias, seguimos generando espacios para que las cuidadoras puedan sentirse acompañadas, reconocidas y también cuidadas.