Un taller de pintura impartido recientemente por una de las propias participantes del proyecto El Tren de la Felicidad nos ha recordado algo esencial: el autocuidado también se crea y se comparte.
Estos espacios permiten parar, expresar cómo nos sentimos, reducir la carga mental y reconectar con una misma más allá del cuidado familiar.
Este taller ha sido posible gracias a la subvención “Contigo sumamos 2025” de la Fundación Mahou San Miguel, que impulsa iniciativas que ponen el bienestar en el centro.
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