El pasado 3 de junio, el  Grupo de Apoyo de Cuidadoras de Güímar se trasladó a la playa.
Un espacio necesario para respirar, soltar por un ratito el peso diario, y recargar energías juntas.
¿Por qué son vitales los Grupos de Apoyo Mutuo? Porque rompen el aislamiento. Aquí las personas cuidadoras encuentran un espacio seguro. Comparten experiencias, validan sus emociones y descubren que no están solas.
El dolor compartido pesa la mitad, y la brisa del mar nos lo recuerda hoy.

Los beneficios son inmensos: alivian la soledad, reducen el estrés, devuelve la identidad a la persona que cuida, y transforma el agotamiento en fuerza compartida.  
El Tren de la Felicidad es un proyecto de interés social financiado con cargo a la asignación tributaria del IRPF, a través del Gobierno de Canarias.